Un seguici no es un pasacalles, y un correfoc no es un desfile. Si acabas de llegar al pueblo, aquí tienes qué es cada cosa y cómo se participa.
Estas explicaciones las hemos escrito nosotros para situarte; no salen del programa oficial. Los horarios y los lugares, sí.
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El Seguici Popular
Es el desfile solemne que abre la fiesta: salen todas las colles de cultura popular del pueblo, una tras otra y en un orden fijado. No es un pasacalles y no se camina por en medio: se mira desde la acera y se deja pasar. Acaba en la plaça Major con los bailes de lucimiento, que es cuando cada colla hace lo suyo.
Diablos con carretillas de fuego recorren las calles mientras los tabaleros marcan el ritmo. Se puede correr bajo el fuego, pero con ropa de algodón, calzado cerrado y el cuerpo bien tapado: nunca fibra sintética ni chanclas. Salta siempre hacia delante y no te metas entre los tabaleros y las bolsas de carretillas. Antes hay un correfoc infantil y juvenil, en el que los adultos no pueden participar.
Torres humanas. La colla de casa son los Capgirats, y por Fiesta Mayor invitan a dos colles más. La piña de abajo, esa que parece una multitud desordenada, es lo que sostiene todo el edificio: si estás cerca, no la atravieses ni hagas fotos desde dentro. El castell no está completo hasta que el enxaneta saluda arriba y todos bajan enteros.
Figuras de tres o cuatro metros que una sola persona lleva dentro y hace bailar. La plantada es cuando los dejan de pie en la plaza para que los veas de cerca antes de salir; es el mejor momento para hacer fotos. Los capgrossos son los cabezudos que corren entre los niños.
La noche de la fiesta, en el Pla de la Bruguera. Las barracas las montan y las llevan los colectivos y las colles del pueblo, no una empresa: la barra es suya y los beneficios van a las entidades. Cuatro noches de conciertos hasta las cinco. Hay Punt Lila fijo e itinerante todos los días.
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El pañuelo
Cada año hay uno nuevo, con los colores de Castellar, y se reparte gratis en el punto de información de la plaça d’El Mirador hasta agotarlo. Se lleva al cuello o atado a la cabeza: en el correfoc, de algodón y en la cabeza, que además te protege.
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Las sardanas
Se bailan en corro, cogidos de la mano, y cualquiera puede entrar: se pide permiso levantando las manos de dos que ya bailan y te hacen sitio. El truco es contar los pasos; si no sabes, métete en un corro de gente mayor y déjate llevar. La cobla es la orquesta de viento que las toca.
Canciones de marineros que fueron y volvieron de Cuba. Se cantan sentados, con un vaso de ron quemado en la mano: ron, azúcar, limón y café, quemados en una cazuela hasta que hace llama. No hace falta saberse la letra, pero el tercer vaso suele ayudar.
Bajada de vehículos imposibles construidos a mano, sin motor, que a menudo no llegan enteros al final. Se mira desde detrás de las vallas y no se invade el recorrido. La gracia está mitad en la bajada y mitad en el diseño del trasto.
Seis bolos de madera y tres bitllots que se lanzan rodando por el suelo, no por el aire. Se juega en tierra batida y no hace falta ser joven ni fuerte: es un juego de puntería y calma. En el pueblo hay club propio, el Club Bitlles Colobrers.
Una ruta con parada en varios locales, todos juntos y a la misma hora. El Correbars lo hacen los comerciantes por los bares del pueblo; el Correlokals lo hacen los jóvenes de Vilabarrakes y acaba en las barracas. Se va andando y se bebe poco en cada parada, que si no la ruta acaba antes de tiempo.
Cierra la Fiesta Mayor el lunes por la noche, en la zona deportiva del Pla de la Bruguera. Es el momento en que el pueblo entero mira hacia arriba a la vez, y cuando se apaga el último trueno se acabó la fiesta hasta el año que viene.